Siete días después de terminada la campaña de crowdfunding, después de tomarme un fin de semana de minivacaciones, vuelvo al trabajo. 

Ya sé que no hemos llegado al mínimo. Antes de lanzarla teníamos el siguiente dilema: ¿ponemos alguna cifra más cercana a lo que es posible recaudar o contamos cómo son las cosas en realidad? Finalmente hemos contado lo que nos está pasando. Pienso que este tipo de acciones, además de para recaudar dinero, son para visibilizar una realidad.  

Alguien me decía: ¡Pero cuando abriste la sala ya sabías que era un proyecto complicado! Claro, ya sabía que la sala por sí misma no es un negocio. Se estaba pudiendo hacer frente a todos los pagos gracias al trabajo de todo el equipo de Dinámica Teatral: extraescolares, vacaciones, servicios a colegios, etc.  

También ha servido para contar exactamente cómo es la empresa, y a nosotros para ordenarla. De cara a septiembre vamos a hacer algunos cambios sobre la forma de comunicar las diferentes áreas del proyecto a los diferentes tipos de clientes. 

Ha sido el primer paso para salvar la iniciativa. Aunque nos queda mucho por delante, estoy muy satisfecho: hemos identificado 171 personas sensibles con el trabajo que estamos desarrollando. También debo agradecer que muchas personas han ayudado “en especie”: unos ofreciendo espectáculos gratuitos, otros apuntando a sus hijos a los cursos, otros haciendo contactos y contratos para la temporada que viene. 

Usaremos cada euro recaudado para lo que estaba pensado: amortizar uno de los créditos.

Si eres una de las 171 personas que nos ha apoyado, quiero decirte dos cosas. La primera es una palabra que repito mucho, pero que hoy tiene más sentido que nunca: gracias.  La segunda es que, en cuanto podamos nos pondremos en contacto contigo para darte las recompensas acordadas.

Me siento afortunado. 

Gracias.